En abril de 2026, la revista científica PLOS ONE publicó un encabezado por la Universidad de Miami de EE.UU. que analizó 1.233 declaraciones medioambientales emitidas entre 2021 y 2024 por 33 de las mayores empresas cárnicas y lácteas del mundo. La conclusión fue contundente: 1.212 de esas declaraciones —el 98%— pueden clasificarse como prácticas de ecopostureo. La mayoría consistía en promesas vagas, difíciles de verificar y sin rutas claras ni mecanismos de rendición de cuentas. Foroactivo  El dato adquiere otra dimensión cuando se considera que la industria cárnica y láctea genera el 57% de las emisiones derivadas de la producción mundial de alimentos y al menos el 16,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el 98% de sus compromisos públicos de reducción son, en la práctica, comunicados de prensa disfrazados de estrategia ambiental. Infobae Ese es el punto de partida honesto para cualquier conversación seria sobre sostenibilidad en nuestra industria. No como un ejercicio de autocrítica paralizante, sino como un diagnóstico necesario para tomar decisiones distintas.  Para el directivo latinoamericano que lee esto desde Bogotá, São Paulo, Buenos Aires o Ciudad de México, la pregunta no es si su empresa forma parte de ese 98%. La verdadera pregunta es qué está haciendo para no estarlo. Colombia: una huella ambiental por encima del promedio mundial  En mayo de 2026, el medio especializado Agronegocios publicó los resultados del estudio Life Cycle Assessment of Beef Production in Colombia, basado en 10.000 simulaciones Monte Carlo. El principal hallazgo fue que mientras el promedio mundial de emisiones es de aproximadamente 28 kilogramos de CO2 equivalente por cada kilo de carne, en Colombia esa cifra asciende a 56 kilogramos. El doble del promedio global. Y el factor determinante no es el tamaño del hato ni la tecnología de procesamiento, sino el cambio en el uso del suelo. La deforestación vinculada a la expansión de pastizales es responsable de una gran parte de de estas emisiones. Y no se trata de un problema exclusivo de Colombia: el mismo patrón de expansión extensiva sobre suelos forestales se repite en Brasil, Bolivia, Paraguay y distintas zonas de frontera agrícola en Centroamérica.  Brasil, Mercosur y Europa: el costo de llegar tarde a la trazabilidad  En 2026, la apertura comercial entre el Mercosur y la Unión Europea puso sobre la mesa una condición que el sector cárnico latinoamericano tenía pendiente: el estándar de trazabilidad y el control de antibióticos que exige el mercado europeo no es una exigencia futura, sino condiciones actuales de acceso a mercado. Brasil, el mayor productor y exportador de carne bovina de América Latina, con toda su escala productiva e infraestructura frigorífica, quedó fuera de la lista inicial de proveedores habilitados para exportar carne a los países europeos bajo el nuevo acuerdo. La principal razón:  las preocupaciones sobre trazabilidad de antibióticos en la cadena productiva no pudieron ser resueltas en los tiempos y con los estándares que el regulador europeo exigía. Eso no es solamente un problema de Brasil. Es una advertencia para toda la industria regional. Sostenibilidad operacional: cuando el argumento ambiental coincide con el financiero  Más allá del modelo ganadero, hay una dimensión de la sostenibilidad que aplica a cualquier eslabón de la cadena cárnica latinoamericana y que no requiere convicción ideológica para ser adoptada. Solo requiere criterio de P&L. Una planta de procesamiento que optimiza su consumo de agua y energía reduce simultáneamente sus costos operativos y su riesgo regulatorio. Una granja porcina o avícola que implementa biodigestores para el manejo de residuos no solo cumple regulación: en muchos casos genera energía que puede autoconsumir o vender. Un sistema de distribución que reduce kilómetros en frío baja la huella de carbonocomo el costo logístico por kilo entregado. Cuando la ineficiencia ambiental, tales como agua desperdiciada, energía no optimizada, residuos desaprovechados o superficie improductiva, empieza a medirse como un costo explícito dentro del P&L, y no como gasto inevitable de la naturaleza del negocio, la sostenibilidad deja de verse como una agenda social y pasa a convertirse en una herramienta concreta de rentabilidad y competitividad. Es una palanca de EBITDA que la mayoría de empresas de la región todavía no está usando con disciplina. El consumidor informado ya llegó y no acepta ecopostureo En América Latina, el consumidor que revisa etiquetas, investiga el origen de los alimentos y exige información verificable todavía es minoritario. Pero también lo es el segmento de mayor valor económico y el que más rápido crece en la región. Las empresas capaces de responder con evidencia, en cuestiones de trazabilidad documentada, huella de carbono medida o estándares auditables de bienestar animal, están construyendo una conversación comercial completamente diferente de aquellas que solo ofrecen un logo verde y una promesa a 2050.  Lo que debe de hacer el directivo latinoamericano  Para muchas empresas de la región, el desafío inmediato pasa por auditar con honestidad sus compromisos ambientales y contrastarlos con inversiones, métricas y resultados concretos. También implica evaluar los sistemas de trazabilidad de antimicrobianos en su cadena como ejercicio de acceso a mercados, no de cumplimiento interno. En general, debemos trabajar en sistemas de gestión de calidad y ambiental transparentes y que abran los mercados del mundo. La industria cárnica y láctea de América Latina tiene ante sí una elección que ya no puede seguir postergando: sostenibilidad verificable, trazabilidad real y eficiencia productiva son hoy las variables que definen quién va a poder vender proteína de calidad en los mercados más exigentes en 2028 y 2030. La decisión ya no es ambiental. Es estratégica. Sobre el autor Martín Ribón Aislant es ejecutivo con experiencia en dirección de operaciones y categorías cárnicas en retail multiformato, industria porcícola y operaciones internacionales. Ha sido director general de empresas cárnicas, director de operaciones en retail y director comercial de carnes con el liderazgo de equipos de más de 2.000 personas en la cadena de proteína animal en Colombia. WhatsApp: +57-30-7371-0833 E-mail: mribonaislant@gmail.com