La Copa Mundial de Fútbol 2026 representa una oportunidad estratégica para la industria cárnica mexicana, que estima un crecimiento de entre 5 y 12% en sus exportaciones hacia Estados Unidos y Canadá, impulsado por el aumento en el consumo asociado a uno de los eventos deportivos más importantes del mundo. Así lo afirmó Raúl Riquelme, director general de la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal (ANETIF), quien destacó que la celebración de los partidos mundialistas detonará la demanda de productos cárnicos tanto en el mercado nacional como en el extranjero, particularmente en establecimientos de comida rápida, bares, restaurantes y hogares donde tradicionalmente se reúnen los aficionados para seguir los encuentros. “Sin duda, el Mundial representa una gran oportunidad para impulsar el crecimiento del sector cárnico en México, tanto en el consumo interno como en la exportación, especialmente hacia Norteamérica”, señaló. Riquelme explicó que, en coordinación con empresas exportadoras afiliadas y con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), se ofrecerá una amplia variedad de productos identificados con el Sello TIF, distintivo que garantiza los más altos estándares de inocuidad, seguridad e higiene. El directivo indicó que las más de 130 empresas afiliadas a ANETIF se han preparado durante los últimos meses para responder a las tendencias de consumo que suelen acompañar eventos deportivos de gran escala. En este contexto, se prevé una mayor demanda de productos listos para cocinar o consumir, así como de cortes destinados a la parrilla, particularmente de cerdo y res, entre ellos costillas, ribeye, arrachera y T-bone. Asimismo, se anticipa un crecimiento en el interés por productos premium, carnes certificadas y opciones de valor agregado que faciliten la preparación de alimentos durante las reuniones familiares y entre amigos. De igual forma, el consumo de embutidos como salchichas, chorizo y longaniza podría registrar incrementos importantes, al igual que las proteínas de mayor preferencia entre los mexicanos, como pollo, cerdo y res. A ello se suma la creciente popularidad de los productos listos para calentar o consumir y de los snacks cárnicos, segmentos que han mostrado una expansión constante en los últimos años y que suelen ganar relevancia durante eventos deportivos de gran audiencia. Riquelme recordó que durante 2025 el mercado mexicano de productos cárnicos generó más de 505 mil millones de pesos mexicanos (US$ 28,9 mil millones) y alcanzó un consumo histórico de 85,3 kilogramos per cápita. El pollo se mantuvo como la proteína más consumida, seguido por la carne de cerdo y de res, mientras que los autoservicios y supermercados se consolidaron como los principales canales de distribución para acercar productos frescos y de calidad al consumidor. Las expectativas de crecimiento no se limitan a la industria cárnica. De acuerdo con estimaciones de ANTAD, el Mundial podría impulsar hasta en 30% las ventas en tiendas de autoservicio y conveniencia. Asimismo, se prevé un incremento de entre 20 y 25% en la actividad del comercio de barrio y de hasta 35% en categorías como bebidas y botanas durante la realización de los partidos. Las tres ciudades mexicanas sede del torneo, que son Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, también se perfilan como importantes beneficiarias de esta dinámica económica. Se espera que la llegada de visitantes nacionales e internacionales incremente significativamente la afluencia a restaurantes, bares y establecimientos de entretenimiento durante junio y julio, generando una mayor derrama económica y fortaleciendo el consumo de alimentos preparados. No obstante, el director general de ANETIF subrayó que el sector deberá enfrentar diversos desafíos para garantizar el abastecimiento oportuno y mantener los estándares de calidad durante el evento. Entre los principales retos identificó la capacidad para responder a picos de demanda, fortalecer la logística y la cadena de frío, asegurar el cumplimiento de las disposiciones sanitarias y regulatorias, así como reducir el desperdicio de alimentos en los sectores restaurantero y hotelero. “Estamos preparados para responder a las exigencias de un evento de esta magnitud y demostrar la calidad de los productos cárnicos mexicanos tanto en el mercado nacional como en el internacional”, concluyó.